Description
Primer aliento de este proyecto de elaboraciones nómades. Kettle Sour Ale reventada de frambuesas frescas traídas de El Bolsón. Bien ácida y bien láctica.
“Un rayo cegador de magnitud solar iluminó el interior de la nave que habían robado, y el impacto les barrió de sus puestos de comando como una ola inmensa. Xarax se levantó primero y corrió desordenadamente hacia la ventana de estribor. La estructura todavía vibraba y humeaba herida mientras sensores e instrumentos chirriaban inentendibles todo tipo de alarmas. Por la nuca le corrió un frío espacial, sintió cómo se le erizaba el cabello. Contuvo la respiración y se dio vuelta para ver a sus compañerxs. Con la voz clara y pausada pero los ojos en fuego les dijo: -¡A sus puestos, señores! Es la oportunidad de nuestras vidas, ¡son ellxs!
No terminó de hablar y sus subordinadxs ya estaban en acción. -No puedo creerlo, ¡Frambuexors! ¿De dónde salieron?- Dijo el timonel Muke mientras ocupaba su asiento. -Estaban detrás del planetoide. – respondió Klaus apretando todo tipo de botones- ¡maniobras evasivas cargadas en el ordenador…. O eso creo, Capitana!- -¡Adelante! … Cruzaron las miradas varias veces mientras nada sucedía a pesar de los intentos desesperados por echar a andar la nave.
Del otro lado del megacompuesto transparente, la Frambuexa se acercaba con su rayo multiespectral visiblemente cargado. -¡No funciona esta chatarra! ¡Tampoco los comandos manuales! – Muke se rendía y miraba a su Capitana. -¡Sistemas de armamento fuera – de – servicio! – Klaus apretaba rítmicamente con golpes de palma todos los botones de su panel y movía las palancas como queriendo arrancarlas. En tanto, Xarax no quitaba la vista de la ventana. Las naves estaban tan cerca que casi podían verse a la cara los enemigos desde sus escotillas. Respiró hondo, apretó el puño y dijo: -¡Atención compañeres! Nuestra bodega está llena del Ácido Galáctico más exquisito del universo. No nos harán nada. ¡Mantengan la calma! – A pesar de los nervios, su voz exhalaba esa autoridad que solo dan la experiencia y las profundas heridas de batalla.
Hace eones que la especie vagabundea por el espacio dispersa, en estado de próxima extinción. La tierra tal como la conocimos, solo una leyenda… por la que esta tripulación estaba dispuesta a morir. Sin embargo su pulso no temblaba, latía firme y concentrado. Lo que veía por la ventanilla de estribor confirmaba su teoría. La preciada carga era su seguro. Los Frambuexors no tiraban a matar. Dejó pasar unos instantes y la calma ya les aturdía. Tenía que romperla. Se agachó y tomó del piso una latita intacta de Ácido Galáctico que llegó a sus pies rodando desde la bodega. La abrió y sentándose, le partió un beso. La pasó y les dijo: -Compañeres, prueben esto y confíen. Esta birra tiene el sabor de nuestra libertad.”
Continuará…










