Description
Sour Ale estallada de frambuesas. 4.7% abv
🚀
(Viene de AG III)
“Una veradera hecatombe de rayos y explosiones luminosas sucedía en la superficie del remoto planetoide. El primer disparo de Xarax desconcertó hasta a sus compañerxs y lxs frambuexors no tardaron en responder el fuego. Sus poderosas armas desitengraban todo lo que impactaban en un instante, y lxs humanxs pronto notaron que las suyas no eran nada efectivas y que no había lugar donde esconderse. El plan Frambuexo se ponía en evidencia, no querían el Ácido Galáctico de la nave, tampoco se estaban rindiendo instantes antes con su ridícula bandera blanca, ¿quién lo creería?. Querían capturar estxs humanxs, especie débil y en extinción, y esclavizarlos en la producción de la bebida que les enloquecía y estremecía de solo pensarla. Había que tomarles vivxs, pero ellxs tiraban a matar y se movían ágiles como cometas en el ambiente de ligera gravedad, invadidxs por esa característica tan humana de preferir la muerte antes que cualquier forma de esclavitud.
-¡Muke, cuidado atrás! -Gritó Klaus demasiado tarde, y quedó atónito observando la poderosa descarga de fotones de alta energía pulverizar en un instante a su compañero. El combate pareció detenerse por un instante mientras lxs participantes tomaban consciencia de lo que había sucedido. Entonces, la adrenalina y la profunda angustia de haber pulverizado su valiosa presa, invadieron al Frambuexo que realizó el disparo mortal, desacostumbrado tras largas y aburridas travesías espaciales sin sobresaltos. Repentinamente se encontraba fuera de combate, temblando inerte, sintiendo cada rincón de su cuerpo embriagarse en una matriz de sensaciones abrumadora, exponencialmente más poderosa que la que puede experimentar un humano.
Xarax, que de alguna manera había logrado sobrevivir a una docena de batallas con Frambuexors, conocía leyendas en las que sus enemigos se paralizaban en algo así como una sobrecarga emocional. Ahora lo estaba viendo con sus propios ojos a través del sucio casco, era la oportunidad que necesitaban. Tomó una lata de Ácido Galáctico y reemplazó la munición de su débil arma de chorro por este preciado líquido. Klaus vio a su capitana y no necesitó instrucciones. Cruzaron una fugaz mirada y supieron que pensaban en lo mismo: si no podían matarlos, los paralizarían con su juguito preferido. -¿Querían Ácido Galáctico? ¡Acá tienen, malditxs!
Continuará….“










