Description
Me acuerdo claramente, aunque no sé si pasó así o lo soñé despierto en un viaje torcido. Era verano en la selva, porque ahí siempre lo es, y la humedad te abraza como un jugo tibio. Llevábamos varios días buscando algo sin mapa, comiendo cosas sin nombre y tomando agua de charcos que reflejaban galaxias.
Hasta que una tarde nos encontramos yendo estallados de euforia, detrás de un mono fluorescente que juraba conocer los secretos más profundos de la selva. De golpe todo se volvió espeso, pegajoso. Los árboles empezaron a respirar fuerte, como si recién hubiesen corrido una maratón, y una flor gigante salió de la nada ofreciéndonos jugo. Nos susurraba algo sobre “volvernos líquidos”, o capaz dijo “límpidos”… la verdad no entendimos bien y ya lo habíamos tomado todo.
Ahí las cosas se pusieron más raras todavía. Recuerdo claramente haber visto a una mariposa discutir con un tucán sobre filosofía existencial, mientras el mono fluorescente, medio molesto, nos retaba por morder frutas prohibidas sin lavarnos las manos antes. ¿O eran los monos los que nos lavaban las manos y compartían su fruta? Como sea, todos terminamos amigos.
En honor a ese viaje (del que regresamos mucho mejores), creamos esta birra: Jugo de la Selva. Una Sour Ale con mandarina, maracuyá y un justito 4.2% de alcohol.
Psicodelia ligera, para que encuentres lo que buscas.










